Informe del estado general del Árbol de Santa María del Tule, 11.11.11, Biólogo Gerard Passola i Parcerissa

Posted by on Mar 2, 2013 in Árbol del Tule, Árboles Monumentales de México, Nuestros Árboles | 2 comments

 

Informe del estado general del Árbol de Santa María del Tule, 11.11.11, Biólogo Gerard Passola i Parcerissa

 

Gerard Passola i Parcerissa
Biólogo (Núm. Col. 16.860-C),
Consultor de arboricultura
Árbol, Investigación y Gestión, S.L.
www.doctorarbol.com
Sant Cugat del Vallès, España

2011.11.11
Estudio del árbol de Santa Maria del Tule, el árbol con el mayor diámetro de tronco del mundo.
Conjuntamente con la Asociación Mexicana de Arboricultura se realizó una valoración general del árbol: visual biomecánica y de riesgo, de la estructura, fisiología y sistema radicular. El objetivo, conocer el estado general del árbol para proponer las actuaciones a medio y largo plazo adecuadas a su conservación.

1. El árbol del Tule

De nombre científico Taxodium mucronatum, el ahuehuete -también conocido como sabino o ciprés Moctezuma- es un árbol de la familia de las cupresáceas, típico en México y muy popular por su belleza, su enorme tamaño y su longevidad. El ahuehuete acostumbra a vivir más de 500 años, aunque hay algunos que ostentan récords bastante superiores: es el caso del Árbol del Tule, que hunde sus raíces en Santa María del Tule, en el estado mexicano de Oaxaca, y al que se le calculan más de 2.000 años.

El ahuehuete, cuyo nombre procede de la lengua náhuatl y significa “viejo del agua”, resulta muy vistoso por su envergadura: los troncos tienen diámetros de entre 2 y 14 metros, alcanzando una altura de hasta 40 metros. Sus hojas son perennes y ordenadas en espiral y no produce flores, aunque sí una especie de piñas ovales.

El sabino o ahuehuete de Santa María del Tule en Oaxaca

El sabino o ahuehuete de Santa María del Tule en Oaxaca

El sabino o ahuehuete de Santa María del Tule en Oaxaca, (Taxodium mucronatum) es un árbol monumental con una copa de 36 metros de altura y 40 metros de diámetro. Se localiza en el atrio de la iglesia de Santa María del Tule en Oaxaca, México, aproximadamente a 13 km de la Ciudad de Oaxaca, sobre la carretera a Mitla.

Su edad real es desconocida, pero según estimaciones tiene más de 2000 años.

Este “viejo de agua”, junto con otros vecinos de su misma especie, que se recomiendan incluir en un Parque Nacional, debe ser apreciado y protegido por su gran valor histórico, ecológico y cultural para los Oaxaqueños y para los Mexicanos.

Actualmente, los ahuehuetes están en peligro de extinción por lo que es deber de todos conocer un poco más sobre ellos, cuidarlos y conservar su entorno natural para que sigan presenciando el desarrollo de nuestra cultura y formando parte de nuestra identidad nacional por muchos siglos más, para que sigan siendo “los testigos más longevos de nuestra historia”.

 

2. Introducción al informe

El árbol de Tule es un elemento vegetal singular de valor mundial irremplazable.

Desde el punto de vista biológico y ecológico los árboles monumentales son portadores de un genoma que probablemente esté hoy extinguido, por lo tanto su desaparición significa perder una información genética irrecuperable. Suelen contener, además, en su sistema elementos no perturbados durante toda la vida del árbol: bacterias, hongos, insectos y otros organismos relacionados con su biología y entorno específico que han evolucionado conjuntamente con él. Así, si el Árbol del Tule tiene como mínimo 1000 (¿?) años, esto implica que contiene una fauna y flora acompañante de una edad similar.

Estos árboles suponen también un bien cultural de respeto y estima por la naturaleza ancestral. Son elementos que no son propiedad nuestra sino que hemos recibido de nuestros padres y debemos transmitir a nuestros hijos con toda integridad y capacidad.

El pueblo de Santa María del Tule ha sido quien ha velado por la conservación de un bien tan especial y como se detalla en el informe lo ha hecho de manera intachable en los últimos 1000 (¿?) años.

Se plantea en este informe el estado actual del árbol, y también se recomienda qué criterios, variables, o perspectivas vale la pena valorar para que esta conservación siga dándose de manera correcta en los próximos años (¿100?).

Con la finalidad de conocer el estado de salud de este Ahuehuete en especial, así como de los demás que se encuentran también en Santa María del Tule, expertos arboristas y podadores de diferentes partes del mundo se reunieron del 7 al 11 de noviembre del 2011 para evaluarlo y proponer un plan de trabajo necesario para conservarlos en buen estado.

Este informe es el resultado de esta evaluación.

 

2.1. Ámbitos a los que afecta

El presente informe intenta valorar todos los ámbitos que pueden de manera directa o indirecta afectar en la actualidad y en un futuro inmediato el estado del árbol. Brevemente el informe intenta abarcar los siguientes ámbitos:

Ámbito científico: este ámbito es el primordial en cualquier decisión. La realidad biológica del árbol debe ser siempre el referente en las actuaciones que se quieran realizar. Si esta realidad biológica presenta puntos oscuros en lo que se refiere a la respuesta a una actuación, esta debe aplazarse hasta delimitar sus consecuencias. Solo en casos de fuerza mayor podrían darse actuaciones sin una certeza absoluta en la respuesta. En este sentido creemos que sería importante crear un comité de expertos para que puedan analizar y dar respuesta a cualquier cuestión relacionada con el árbol.

Ámbito temporal: evidentemente el ámbito temporal primordial es el que se refiere al presente, sin embargo creemos que SIEMPRE deben tomarse las decisiones considerando que el árbol debe estar ahí en buenas condiciones “siempre” por tanto ninguna actuación debe realizarse si no se conoce su efecto claramente en los próximos 15 años y la tendencia al menos en los próximos 100 años.

Ámbito espacial: tal y como se comenta más adelante los árboles son estructuras que viven mejor o peor en función de cómo pueden colonizar el espacio, tanto en la zona aérea como en la zona radicular que van parejas. La gestión del espacio es pues uno de los ámbitos que debe valorarse.

Ámbito social: el árbol es un organismo vegetal que tiene un elevado reconocimiento, relación y conexión con la realidad de Santa Maria del Tule, Oaxaca.

Es importante que el entorno social del árbol tenga el máximo de información sobre el árbol especialmente biológica

Es importante que el entorno
social del árbol tenga el máximo de
información sobre el árbol especialmente
biológica.

Entendemos que la conservación del árbol es la primera prioridad para los vecinos del árbol, sin embargo su relación debe poderse mantener y a ser posible intensificar en beneficio de ambos. Entendemos que la opinión de los vecinos se expresa mayoritariamente en el Comité del Árbol. sin embargo para actuaciones que impliquen una modificación importante del entorno del árbol, creemos que se debe hacer extensiva a toda la población cada propuesta.
Es importante que el entorno social del árbol tenga el máximo de información sobre el árbol especialmente biológica (siendo muy importante el sistema de comunicación que se establece), esto permite que sus opiniones tengan en consideración los aspectos fundamentales de la gestión del árbol, se aconseja para ello realizar cursos, jornadas, etc., especialmente diseñadas para este fin, sin olvidar las específicamente para escolares.

Ámbito divulgativo: asociado al punto anterior pero con entidad suficiente debería generarse una documentación de todo lo que envuelve al árbol. Esta información debe incluir:

Recopilación de toda la información del pasado del árbol (histórico, tradiciones, leyendas, actuaciones pasadas, fotografías, etc.); información divulgativa de lo que el árbol representa y de la filosofía que subyace en la gestión del árbol; información científica; establecer un día del árbol. Creemos que, en este sentido, se debería crear un museo del Ahuehuete que aglutinara toda esa información y por extensión de la especie Taxodium mucronatum en Mexico. Además podría ser un entorno adecuado para la venta de plantas y semillas del árbol entre otros productos.

Ámbito político: la gestión política debe ser el principal valedor para asegurar la estabilidad del entorno del árbol. Cuando se requiera realizar actuaciones alrededor o cerca del árbol, la realidad biológica debe estar siempre por encima de estas necesidades. La promoción de la ciudad a través del árbol debe tener como prioridad el propio árbol. Los políticos de Santa Maria del Tule y Oaxaca deberían además anticiparse a los gastos que la correcta gestión requiere a través de subvenciones, patrocinios, etc.

 

2.2. Objetivos

El objetivo de este informe es aportar ideas y datos para mejorar la conservación del árbol a corto, medio y largo plazo. Para ello se analizan todos los ámbitos en los que se desarrolla su existencia, especialmente los biológicos.

 

2.3. Limitaciones

2.3.1. Este informe se ha realizado con los datos obtenidos durante las jornadas del pasado noviembre. La evaluación realizada ha sido eminentemente visual. Por tanto puede que algunos datos sean solo provisionales y que requieran en un futuro de análisis con mayor profundidad.
2.3.2.  Desde el punto de vista de la mecánica los datos obtenidos se basan principalmente en la valoración visual de los síntomas externos de los árboles (VTA de Mattheck y Breloer 1994). Ver descripción de la metodología en punto 5. Aquellos defectos sin síntomas de ningún tipo escapan a esta valoración.
2.3.3.  Algunos defectos de la parte más alta de las copas puede que no se haya detectado debido a la presencia de follaje durante la evaluación visual y a la enorme dimensión del árbol.
2.3.4.  Los árboles son seres vivos, por tanto sus características mecánicas puede variar con el tiempo debido a causas bióticas o abióticas. En casos de fuerzas naturales impredecibles e intensas podrían darse roturas sobre estructuras sin defecto visible. El presente informe da cuenta de las características observadas en el momento de la evaluación.

 

2.4. Criterios de valoración

Los criterios de valoración que se han tenido en cuenta en esta inspección han sido (de más a menos importancia):

  • Mejora biológica del árbol
  • Conservación estructural del árbol
  • Ecología del árbol
  • Seguridad de los usuarios
  • Factor estético, social, etc.

 

3. Metodología

La valoración de los árboles se ha realizado mediante el sistema de Evaluación Visual del Arbolado (EVA) derivado del sistema VTA que describió Claus Mattheck a principios de los 90. El sistema se basa en la valoración de las estructuras visibles del árbol para determinar su estado interno tanto referido a su vertiente fisiológica como mecánica. Hay que comentar que sobre el sistema base desarrollado por Mattheck se han añadido informaciones de muchos otros investigadores como Ted Green (relaciones hongo – árbol), Francis Schwarze (relaciones hongo – árbol), Francis Halle y Pierre Raimbault (estructura arbórea), Wessolly (estática y aerodinámica); además de nuestra propia investigación, percepciones y experiencia.

Concretamente en la valoración visual se han observado variables como:

• Densidad foliar, altura y distribución de las masa foliar, medidas y coloración
• Estructura de ramas y rebrotes, procesos de crecimiento o atrincheramiento
• Madera de reacción, excesos de peso o exposición
• Defectos en uniones, codominancias
• Tipología de la corteza

A parte del método de valoración, en la toma de decisiones sobre la mejora de las condiciones de un árbol o un grupo, hemos incorporado aspectos de lo que se está llamando la arboricultura ambientalista. Esta arboricultura parte de la base general, pero incluye aspectos de ecología, biodiversidad, cultura, etc. Uno de los puntos que se valoran en la arboricultura ambientalista es la realización de podas en árboles maduros mediante simulación de roturas naturales. Este tipo de podas permiten (con el mismo nivel de calidad, seguridad y expectativas de los árboles) mantener una estética de paisaje de “no intervención”, de estilo mucho más cercano al del entorno natural; para ello recomendamos, siempre que sea necesario, al realizar trabajos de poda, hacerlo mediante roturas (en ramas secas o debilitadas) ya que generan un aspecto del árbol en el que no se observa la intervención humana. Además estas prácticas fomentan y conservan la biodiversidad.

 

4. La conservación de los árboles singulares: criterios básicos

Los árboles desarrollan su estructura a través de un proceso de crecimiento que busca fabricar una copa lo más amplia y alta posible siempre que se dé la suficiente eficiencia fotosintética. Este crecimiento es reactivo y dinámico y se acomoda constantemente a los cambios del entorno. La estructura dinámica de los árboles es un proceso regulado genéticamente que en función de la fase de edad, las modificaciones en el entorno, las agresiones, los cambios meteorológicos, etc., se desarrolla o bien expansionándose para aumentar el espacio colonizado (fases de juventud hasta la madurez o de recuperación del estrés) o bien se
concentra (retrenchment o atrincheramiento) para facilitar los aportes de agua y nutrientes de la raíz a zonas más cercanas a la raíz (fase de senescencia o fases de estrés).

Esquema que describe el ciclo vital de un roble, (Q. Robur) que tiene una duración de 900 – 1,200 años.

Esquema que describe el ciclo vital de un roble, (Q. robur) que tiene una duración de 900 – 1,200 años.

El análisis de esta estructura, con sus componentes fisiológicas permite conocer las causas de su estado, su capacidad de recuperación y las labores de mantenimiento necesarias para su óptima conservación. El estudio de las fases de edad estructurales, explica como los árboles se estructuran en el espacio en función de distintas estrategias de colonización hasta llegar a la madurez, y cómo después de pasar cierto número de años en esta fase reduce progresivamente su estructura para adecuarla a la capacidad de obtención de recursos del sistema radicular de las fases terminales.

Los árboles maduros o senescentes (viejos), no lo son tanto por su edad como por su proceso de estructuración y colonización del espacio. Una vez el árbol, mediante su crecimiento de juventud, ocupa todo el espacio disponible (tanto por capacidades del espacio como de su capacidad de crecimiento interno) la producción neta disminuye. Además, en esta fase avanzada, cada uno de los ejes que constituye la copa, actúa, más o menos, de manera independiente generando “subcopas” con distintas características fisiológicas. La valoración debe hacerse de manera global, pero, también, considerando los ejes principales de manera aislada.

La tendencia expansiva o de reducción se define por la eficiencia fotosintética, y ésta depende de los aportes de agua que provienen del sistema radicular. Las disfunciones radiculares son la primera causa de procesos de reducción prematuros de la estructura aérea

 

5. Estado actual del árbol

5.1. Fisiología

El Árbol de Tule tiene unos valores de vitalidad entre moderados y altos. Hay zonas de la copa en clara expansión otras están en fase de madurez y con crecimiento relativamente bajo. Alguna rama está en fase de regresión.

La presencia de ramas en expansión muestra que el árbol tiene todavía ciertos síntomas de juventud. Esta expansión podría significar que el sistema radicular está aportando recursos suficientes para las necesidades de la copa y para el crecimiento.

De las ramas claramente en regresión (una muy clara  y alguna otra de menor tamaño) creemos que se debería más a una razón puntual y no extrapolable a todo el árbol.

De las ramas claramente en regresión (una muy clara y alguna otra de menor tamaño) creemos que se debería más a una razón puntual y no extrapolable a todo el árbol.

acercamiento de la photo anterior

Acercamiento de la foto de la derecha.

Las zonas de expansión de la copa se dan principalmente en zonas bajas del árbol. Si esto es así (estrictamente), quizá estaría mostrando no una fase de expansión general sino un cierto proceso de atrincheramiento (por tanto asociado una cierta reducción de la vigorosidad en zonas altas del árbol). No se ha observado en la zona alta del árbol esta reducción de la densidad foliar, crecimiento reducido, etc., aunque el hecho de que el árbol recibiese una poda de ramas secas hace unos años puede reducir nuestra capacidad e valoración de este punto. Así, nos inclinamos más por la teoría de la expansión general. Sin embargo un seguimiento visual del árbol en los próximos 5 años permitiría confirmarlo.

Por tanto, resumiendo:

• La vitalidad del árbol, con los interrogantes descritos, sería moderada-alta.
• Tiene rasgos de juventud acusados y expansión lateral, algo más acusada en los primeros 15 metros de la copa.
• Quedando pendiente de determinar en los próximos años si este crecimiento lateral se puede relacionar con un atrincheramiento de la copa (en principio creemos que no).

 

5.2. Fitopatología

No estamos muy familiarizados con la fitopatología de esta especie, sin embargo después del análisis efectuado, los principales puntos a destacar serían:
• Ausencia de plagas en hojas y brotes tiernos: las hojas no presentaban cochinillas, pulgones, necrosis, etc., aun siendo época otoñal, cuando la presencia de organismos acompañantes de la senescencia foliar de esta época se expresan de manera más clara.

Ausencia de xilófagos en rama y ejes

Ausencia de xilófagos en rama y ejes.

• Ausencia de xilófagos en rama y ejes: la única presencia de hongos xilófagos se ha asociado al propio deterioro de ramas que han fracasado por razones lumínicas, o por roturas por exceso de peso o exceso de viento, no se han detectado, prácticamente, chancros, necrosis, etc., también se han observado cavidades en el lugar que había ramas que han muerto hace tiempo; los xilófagos implicados en la degradación de la madera estaban afectando solo al duramen y no creemos que tengan ningún tipo de actividad parasítica o patógena.
Solo en un caso hemos detectado presencia de pudrición marrón, esta podría estar extendida en todas las ramas con duramen relativamente viejas. Sin embargo la presencia de síntomas ha sido muy reducida.

Presencia de necrosis en la zona de tensión de las ramas laterales con crecimiento en madera de compresión:

Presencia de necrosis en la zona de tensión de las ramas laterales con crecimiento en madera de compresión.

• Presencia de necrosis en la zona de tensión de las ramas laterales con crecimiento en madera de compresión: las ramas laterales tienen el vector del peso compensado mediante un extraordinario crecimiento de madera de reacción en compresión. La zona de tensión de estas ramas es una zona de no inversión, de muy bajo crecimiento y por tanto con cierta facilidad para presentar estas necrosis. Asociado a esta necrosis cortical hay una muy elevada presencia de crecimiento epicórmico de ramas sin prácticamente desarrollo.

• Ausencia de xilófagos en la zona basal: se han detectado algunas cavidades en la zona baja (muy pocas y de reducido tamaño), y su presencia evidencia la presencia de algunos hongos que habrían podrido la madera vieja, la proporción en la que se han encontrado, su posición y dimensiones hacen pensar en el proceso natural que todos las especies de árboles presentan de deterioro de la madera muerta antigua por hongos especialistas sin capacidad de afectar a la albura.

• Ausencia de enfermedades en las raíces finas: se han realizado solo un par de inspecciones de las raíces finas, estas han mostrado que están muy superficiales (como ocurre normalmente) y que estaban micorrizadas y sin síntomas de necrosis, etc. Los elevados valores de vitalidad hacen pensar que el sistema radicular absorbente está en general en buen estado.

• Raíces leñosas (conductoras y mecánicas): no se ha realizado un examen de este tipo de raíces ya que ello conllevaba una limpieza de las mismas, es posible que presenten las más antiguas porciones de madera muerta y cavidades, pero no se ha observado que al menos lo que era visible supusiera un problema fitosanitario.

 

5.3. Estructura

Ya se ha comentado en el análisis fisiológico que nos encontramos con un árbol que está en fase de expansión, por tanto sus características estructurales son las que corresponden a las de un ejemplar a finales de la fase de juventud, inicios de madurez.

Las fases estructurales no dependen de la edad del árbol, sino de la relación del árbol con el espacio que ocupa.

Es difícil decir donde acaba la “copa posible” del Árbol del Tule pero su capacidad de crecer lateralmente puede ser todavía muy importante.
Creemos realmente que en los próximos 100 o 200 años el árbol podría llegar a doblar la anchura actual (si no hubiese impedimentos a su alrededor). Esta expansión podría darse en todas las orientaciones o darse especialmente o solo en algunas.

Desde el punto de vista de la altura, las evidencias apuntan que la altura del árbol no se va a modificar (más allá de un margen de 3 o 4 metros). La cúpula del árbol es bastante cerrada, es decir el espacio colonizable (en altura) está copado, esto significa que el árbol tiene vitalidad suficiente para (en su altura máxima de trabajo) mantener una copa funcional y eficiente. Una reducción de la fisiología se expresa de manera inmediata en la zona central y más alta del árbol, el hecho de que esta zona esté en buenas condiciones es un síntoma excelente.

Desde el punto de vista estructural, nuestra principal duda es si el árbol va a ser capaz de generar copas de substitución en el centro del árbol (donde está teóricamente la copa más vieja) y en caso afirmativo con qué capacidad, de qué tipo y con qué altura final. Este es un proceso lento que creemos de darse no podrá valorarse antes de 15 o 25 años.

Las reiteraciones: el Árbol del Tule está compuesto por los ejes principales y por un elevado conjunto de reiteraciones que se han ido generando.

Las reiteraciones son ramas que repiten la estructura básica del árbol de una manera total o parcial.

Es posible que los ejes originales se hayan perdido y la estructura esté constituida solo por reiteraciones.

Es posible que los ejes originales se hayan perdido y la estructura esté constituida solo por reiteraciones.

No se ha realizado un examen exhaustivo del número y orden de las reiteraciones. Es posible que los ejes originales se hayan perdido y la estructura esté constituida solo por reiteraciones. Las reiteraciones empiezan como rebrotes y se desarrollan en función de si el árbol está en una fase de expansión o contracción, de la presencia de luz, etc.

Como resumen del análisis estructural podemos concluir:

• El Árbol del Tule está estructuralmente a finales de la juventud-inicios de la madurez, en todo caso está en una fase expansiva de su estructura asociada a esa fase de edad.

• La anchura final de la copa es de difícil predicción, pero creemos que la “copa posible” podría ser de una anchura del doble de la actual.

• Se tendría que valorar en los próximos 5-8 años si la hipótesis del atrincheramiento (reducción apical y aumento de la copa basal) se mantiene o se puede descartar.

• La fase estructural en la que el árbol se encuentra hace posible dictaminar que las expectativas de vida del Árbol del Tule son todavía altísimas si las condiciones del ambiente se mantienen suficientemente estables y no hay ningún fenómeno atmosférico drástico que lo afecte.

No se puede separar, en este caso, la estructura fisiológica del componente mecánico del árbol que se analiza en el siguiente punto.

Creemos que se debería contar con una imagen tridimensional de la estructura y mecánica del árbol, esto permitiría el estudio de su copa desde una nueva perspectiva y podría usarse para explicar sus especiales características.

 

5.4. Mecánica

La mecánica es la parte de la arboricultura que describe cómo los árboles son objeto de cargas del peso y, especialmente, del viento y cómo reaccionan a estas cargas desarrollando adaptaciones anatómicas que reduzcan la carga y mantengan unos niveles de seguridad aceptables.
En este apartado se describe en primer lugar la estrategia de mejora de los estreses mecánicos naturales del árbol, en segundo lugar se describe la importancia de la adaptación mecánica y en tercer lugar algunos de los puntos críticos que el árbol tiene en su estructura y qué soluciones pueden darse para corregirlos.

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a) Descripción de la estructura mecánica natural del árbol

El componente mecánico del Ciprés del Tule es lo que otorga al árbol una mayor singularidad. La forma y singularidad del árbol son el resultado de un crecimiento de madera de compresión extraordinario y que NO HEMOS ENCONTRADO EN OTROS EJEMPLARES de la misma especie. Esta singularidad puede ser debida a dos causas: debido a la edad del árbol este tipo de crecimiento se ha hecho especialmente evidente, o se trata de una singularidad genética de este ejemplar que le hace ser especialmente expresivo en la fabricación de maderas de reacción (de compresión).

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Creemos, por las observaciones realizadas en otros árboles de edad suficiente para expresar este tipo de madera de reacción (si fuera una característica de la especie), que se trataría de una característica específica de este árbol. Esto aumentaría su valor como elemento singular, irrepetible e insubstituible. También sería una de las causas de que las dimensiones del árbol sean tan extraordinarias. Al diámetro “normal” asociado a la edad y crecimiento se “sumaría” el crecimiento debido a la madera de reacción.

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Este hecho podría reducir la estimación de edad que se le supone al árbol. Sin atrevernos a proponer ningún número que se derive del estado estructural y anatómico, (debido a nuestro desconocimiento de la dendrocronología de esta especie y concretamente de este ejemplar). Estudios dendrocronológicos de las ramas cortadas cuyos tocones están todavía en el árbol serían susceptibles de ser analizados desde este punto de vista y permitirían realizar algunas aproximaciones.
La madera de compresión es un tipo de madera de reacción que el árbol fabrica para compensar los esfuerzos del peso. Todas las coníferas compensan la carga del peso a través de la madera de
compresión, sin embargo hay especies que son especialmente expresivas. En este caso ya hemos comentado que creemos que hay, además, un componente individual específico.

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En el caso del Árbol del Tule el crecimiento de las ramas laterales (que son las que tienen una componente del peso elevada) generan de manera exclusiva madera de compresión. Así el anillo 1 está situado en la parte superior (a veces en el mismo límite de la rama) generando esta configuración tan especial.

b) La adaptación de la copa

Los distintos ejes del árbol generan una copa conjunta. Esta copa conjunta genera una protección donde todas las ramas se protegen entre ellas, y donde la pérdida de una rama puede generar desadaptaciones importantes en el resto de la copa. Por tanto se recomienda evitar en lo que se pueda realizar podas (aun de seguridad) que impliquen generar huecos en el árbol, en todo caso si se cree conveniente realizar alguna poda de este tipo, el factor adaptación debería considerarse suficientemente. Dentro del factor adaptación existen algunas ramas que mejoran extraordinariamente la estructura general del árbol. Estas ramas son ejes que se han fusionado con otros ejes colaborando en su sustentación. Desde el punto de vista mecánico estas ramas (ANCLAJES NATURALES) son insustituibles.

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c) Defectos detectados en la copa del Árbol del Tule

El Árbol del Tule presenta una copa joven, sin regresión y sin prácticamente defectos mecánicos.
Se han detectado trabajos de poda relativamente recientes que probablemente hayan eliminado bastantes de las ramas con defectos más evidentes.
Aunque pueden existir defectos en ramas pequeñas, no hemos realizado una evaluación exhaustiva de aquellas que eran de diámetros inferiores a 40 o 50 cm.
Algunos de los puntos que se ha detectado (a través de nuestra evaluación y del resto del equipo que ascendió al árbol) son:
• Rama en el lado N de grandes dimensiones con una fisura en un cambio de dirección. Este eje es quizá el de mayor diámetro con defectos importantes. La fisura está generada por el corrimiento de las fibras en tensión en relación con las de compresión en la fibra neutra. Este tipo de fisuras se dan a consecuencia de un exceso de peso (a veces asociado al viento que puede hacer oscilar la rama y aumentar la carga debida al peso). Creemos que se debería hacer una inspección instrumental sobre este punto para determinar el riesgo de que el defecto se incremente. El incremento del defecto podría darse por la presencia de pudrición asociada a la fisura y/o evolución de la fisura hasta la superficie del eje.

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Preventivamente se podría realizar un anclaje mediante la instalación de barras roscadas inoxidables que atraviesen la fisura perpendicularmente. Existe la posibilidad de colocar anclajes de cuerda o cables, sin embargo el impacto visual sobre el árbol sería excesivo y creemos que es mejor o bien reducir la rama o realizar el anclaje de varilla (si el análisis del estado de la rama no lo desaconseja).
• Eje con pudrición marrón en el interior: uno de los ejes presenta un descortezamiento y necrosis que muestra una pudrición marrón en el interior. Este hecho podría darse en más ejes en la zona de duramen, sin embargo no se tiene constancia de en qué medida o posición podría darse. Un análisis pormenorizado usando en algunos puntos un resistógrafo podría permitir un mejor conocimiento del estado interno de los ejes.

 

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• Ramas con la zona de tensión muy deteriorada y con baja vitalidad: algunas ramas de la zona alta del árbol, especialmente si se han quedado en el interior de la copa (con una cantidad de luz más reducida) están en regresión. La baja vitalidad de estas ramas hace que la inversión en madera sea muy reducida y por tanto la madera de compensación es prácticamente ausente. Estas ramas son las que actualmente representan un peligro más serio de rotura en el árbol. Si la zona de proyección de copa debe asegurarse deberían ser objeto de una poda de reducción, creemos sin embargo que la baja presencia de visitantes en esta zona permitiría dejarlas hasta su rotura, ya que no afectarán a la fisiología y estructura futura del árbol.

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• Ramas y ejes secos: la presencia de ramas secas es habitual en los árboles viejos. En este caso sin embargo la presencia de ramas de este tipo es reducida (por la poda comentada) y también por la buena salud del árbol.

La mayoría de ramas secas son:

• De reducido tamaño y por tanto con una componente de riesgo muy baja asociadas a ramas muy grandes pero sin vela, y con una probabilidad muy baja de que se rompan. Estas ramas son importantes ya que colaboran a configurar la estética del árbol. Recomendamos mantenerlas el máximo posible, si en algún caso se decide reducirlas (no retirarlas) debería hacerse usando la simulación de rotura como técnica de corte y reduciéndolas parcialmente sin retirar. Si el árbol es monumental también lo es su madera y esta debe ser objeto del mismo espíritu de conservación que afecta al árbol entero.

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5.5. Sistema radicular

No se ha podido valorar este punto debido a que no se han realizado inspecciones en la zona radicular. Se describen aquí las hipótesis que creemos se están dando en el Árbol del Tule.
d) Sistema radicular absorbente
El sistema radicular absorbente está en buen estado. Su capacidad de aportar especialmente agua y nutrientes es óptima lo que está permitiendo la expansión de la copa. El sistema de riego instalado creemos que tiene una elevada importancia en la fisiología del árbol, éste está adaptado a su presencia y lo usa de manera prioritaria. Esta adaptación supone, como contrapartida, un riesgo elevado si por algún motivo dejara de aportarse, ya que se generaría una elevada deficiencia con una importante repercusión en la fisiología. Debe, por tanto, ser objeto de una atención especial.

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Por lo que hace al resto de sistema radicular absorbente, este se supone que se concentra en tres zonas:
a) Patio de arena del árbol: en esta zona se han encontrado raíces finas en buen estado. Para optimizar su presencia y capacidad se propone eliminar los trabajos de retirada de la materia orgánica que el árbol produce para que se incorpore al terreno, esto reducirá la compactación y la compactibilidad del suelo. La densidad radicular y las cotas donde se concentra podría conocerse con catas de inspección realizadas con Airspade en distintos puntos de la zona de proyección de copa. Esta zona del patio es objeto de limpieza continua, este tipo de actuaciones de higiene no se corresponden con el sistema de funcionamiento natural. Recomendamos que se dejen de realizar o se hagan teniendo en cuenta la realidad del árbol.
b) Pavimentos: la mayoría de pavimentos suelen tener debajo una capa con elevada humedad (debido a que evitan la evaporación) y elevada presencia de oxígeno, en esta zona se suelen desarrollar cabelleras de raíces absorbentes muy densas y funcionales. Este punto debería ser objeto de una inspección para comprobarlo.
c) Zonas de acumulación de materia orgánica dentro de la propia estructura del árbol: una parte importante de los recursos que los árboles viejos obtiene proviene de la reconsumición de los propios restos, cualquier zona de acumulación de estos implica seguramente la presencia de raíces absorbentes.
Asociado a este sistema radicular absorbente hay un conjunto de raíces portantes o conductoras que se encargan de conducir al árbol lo que se absorbe en las raíces finas. La protección de estas raíces es muy importante ya que su pérdida implicaría una reducción de los aportes hídricos. Desde este punto de vista creemos importante citar una frase de Matheny y Clark sobre la protección de los árboles en obras.

e) Sistema radicular mecánico

El sistema radicular mecánico en tensión (habitualmente muy importante en la mayoría de árboles) no tiene mucho sentido en el Árbol del Tule, sus dimensiones y configuración de la base, hacen que no sea necesaria una tipología radicular encargada de transmitir los estreses de la copa al substrato ya que éste se da de manera correcta a través de los esfuerzos de compresión.

f) Sistema radicular de substitución

El sistema radicular (sus raíces) está en constante evolución, las raíces viejas se deterioran y deben ser substituidas por raíces nuevas que nacen desde el cambium. Esta substitución radicular es la garantía de que existan siempre raíces jóvenes en crecimiento explorando el entorno y aportando los recursos que la copa necesita.
La zona de brotación de estas raíces de substitución es el cambium. Y este se encuentra en el límite exterior del tronco. Como la brotación se da en los primeros centímetros del suelo (principalmente) existe una franja de especial consideración y protección. El principal problema de esta zona es la compactación del suelo justo alrededor del árbol que puede dificultar el crecimiento en los primeros centímetros.
Creemos que debería hacerse alguna cata (con Airspade) para determinar la presencia de estas raíces y valorar la compactación de esta zona. Como medidas correctoras se podría:
• Eliminar el paso de visitantes cerca del tronco.
• Colocar una capa de mulch en esta zona.
• Disponer ramas o raíces enterradas o semienterradas, en contacto con el cuello, que actúen de puente para que las raíces salgan de la zona del cuello hasta el resto del entorno.
• Colocar un paso elevado para evitar la compactación.

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2 Comments

  1. Es muy importante el comentario de Daniel. Tenemos que insistir para que se lleven a cabo las recomendaciones de Gerard y el equipo para el cuidado del Árbol del Tule, Ahuehuete ejemplar. Árbol majestuoso

  2. En nuestro próximo IV Foro en Oaxaca tendremos que insistir para que se lleven a cabo las recomendaciones de Gerard con el Árbol del Tule.